lunes, 30 de noviembre de 2020

COCINA EXTREMEÑA

                Corderos pastando junto a la ermita de la Madalena en el embalse de Orellana

En la visita realizada por la Asociación Cultural del Parque Arqueológico y Natural del Rebellao a la Comarca de La Siberia Extremeña, lejos de todo estrés, pudimos contemplar el bucólico entorno donde se encuentran pastando los magníficos corderos que prepara la campiña extremeña, para disfrute en las mesas navideñas. Estos corderos de calidad extra tienen la Indicación Geográfica Protegida Cordero de Extremadura. Son exportados a toda España y Portugal donde gozan de gran prestigio.

Es el momento de proveernos de ellos, antes que el mercado suba los precios, para que nuestra cocina tradicional siga gozando de las maravillosas recetas que nos enseñan nuestras madres y abuelas.










Haré una pequeña relación de ellas para abrir boca y recordaros que en nuestra cocina no debe faltar el cordero extremeño, sin olvidar el exquisito cabrito, pues con ellos contribuimos a mantener la economía de nuestra tierra. Recuerda que debes comprar en tu calle, en tu barrio y en tu ciudad.

-Criadillas de tierra con falda de cordero

-Pierna de cordero en cazuela

-Paletilla tostada de La Serena

-Rabos de cordero guisados

-Paticallo

-Asadura frita

-Cochifrito

-Cordero con criadillas y queso

-Asado de cabrito

En ninguna debe faltar los aderezos más típicos que son los que realzaran el sabor extremeño: pimentón y azafrán de La Vera, tomillo, orégano, ajos de Aceuchal y nuestro mejor aceite de oliva.

Buen provecho y Feliz Navidad


lunes, 19 de octubre de 2020

LA VERSATILIDAD DEL CASTELLANO

                                  Biblioteca del Convento San Francisco en Lima-octubre 2019

 A menudo, en mi comunicación con los demás, me sorprenden palabras que usamos con asiduidad y que pueden tener doble sentido. Tenemos un magnífico lenguaje común tanto entre españoles, como con gente de Iberoamérica, pues no en vano nuestra lengua fue exportada allí, enseñada y divulgada por los numerosos monjes que fundaron templos y en ellos magníficas bibliotecas, como la que alberga la iglesia de San Francisco en Lima, con aproximadamente veinticinco mil volúmenes.

Hay palabras sorprendentes como la de “bacía” que yo siempre había escuchado refiriéndose a la palangana o palancana que se utilizaba para lavarse y a la que se refirió una argentina en Tres Fronteras, precioso lugar junto a las cataratas de Iguazú (Argentina, Brasil y Paraguay), para indicar como la bacía el lugar donde confluyen los ríos Iguazú y Paraná, distinguiéndose cual era uno u otro por los dos colores que llevaban sus aguas. El Iguazú marrón por el barro que arrastraba de las cataratas y el Paraná completamente azul.
Lo más simpático fue cuando una chilena durante un aperitivo en grupo, preguntó que donde se tiraba el cuesco. Tras unos segundos interminables descubrir que estaba comiendo aceitunas, tenía los huesos en la mano y quería tirarlos a la basura. Interesante resulta mirar en el diccionario los dos significados que tienen la palabra y la relación con esta que hace la historia al referirse a Hernán Cortés.
Debió ser un lapsus en su vocabulario lo que sufrió la ministra Carmen Calvo, pues ante la pregunta de los periodistas por quién había vetado al Rey en la entrega de despachos a la nueva promoción de jueces en Barcelona, respondió “lo decide quien lo tiene que decidir”.
Yo esos lapsus los tengo todos los días, claro que yo no soy ministra.
Publicación del Periódico HOY 28-09-2020
Antonia Marcelo

 

 

PUERTAS DE NIEBLA


Puerta del Buey






Puerta de Sevilla





                                                                 Puerta del Socorro

viernes, 25 de septiembre de 2020

FUCK MORIA

                                               Foto obtenida del periódico HOY


La Guerra del Amor, el concepto antiguo ya expresado en los poemas griegos de Safo de Mitilene sigue vigente en nuestros días, Lesbos fue un refugio para el Amor. Hoy es el estercolero de las Guerras.

De nada sirve implorar a los dioses (políticos) para que sean solucionados los problemas que mantienen sin resolver el mayor desplazamiento migratorio que se recuerda en la historia. Allí, en la pequeña isla donde el amor acuñó el concepto lésbico, los “acogidos” de las guerras malviven a la espera de una solución digna, mientras se mantienen bloqueados en el mayor campo de refugiados de Europa. Familias viviendo en nichos de cementerios provocando el bochorno en esto que llamamos los países civilizados. Me reiría de la frasecita si no fuera por la vergüenza que me causa ser parte de ellos.

Fuck Moria “que se joda Moria” son las pintadas que se pueden leer tras los incendios provocados por ellos mismos, cunetas y nichos donde malviven y que han dejado reducido a cenizas.

¿Acaso no haríamos lo mismo cualquiera de nosotros si viviéramos en un estercolero entre inmundicia? Demasiado tiempo sin solución a las miserias, provocan más miseria.

Antonia Marcelo

 

 

 

 

ME FALTABAN LOS BESOS

 




A un salto de decidir si entretener las últimas horas del día en ver una película que me alteraría el sueño -se anunciaba una intrigante suerte de huidos de una cárcel de Pretoria- o una reparadora lectura bien arrellanada entre las sábanas, decido por lo segundo, siempre pensando en que ello me llevaría hasta Morfeo en un abrir y cerrar de ojos.

Lleno el tiempo en un variado capricho de lectura saltando del relato a la poesía y viceversa, e incluso en el intermedio, alterno algún chat, tuit o correo que durante el día había olvidado enviar, esta maldición de las comunicaciones de las que no es posible desprenderse ni aún a las horas de descanso, y no es porque no me satisfaga una para saltar a la otra, es que los deseos de conocer más me llevan a eso, a atiborrarme de un menú demasiado extenso leyendo al mismo tiempo varios libros. Me ocurre algo parecido a cuando tenemos hambre y todo lo que hay en la mesa nos parece poco. Puestos luego a comer nos acabamos saciando con la vista.

Todo esto me lleva al dilema de nunca saber el camino que tomar a la hora de dormir. Dice mi profesor de mildfuness que en esos momentos no hay que pensar nada para poder conciliar el sueño, pues difícil me lo pones, cuando a esa hora por mi mente desfilan tantos personajes como para escribir un fabuloso cuento.

Ya dispuesta a dormir, apagada la luz, acomodada entre las sábanas, cruzada una pierna sobre la otra, una mano bajo la almohada y la otra sosteniéndome la mejilla izquierda, es cuando veo aparecer al flautista de Hamelín con toda suerte de animales; para huir de esa columna andante que me persigue, escondo la cabeza bajo la almohada, donde al dar mi rostro con el bordado de las sábanas me encuentro frente a frente con Eduardo Rosales, pintando a la Reina Católica en su lecho de muerte, mientras dicta testamento a sus notarios, todos ellos con sus rostros lánguidos rodeados de puntillas, miriñaques y negras calzas. Vestida con el ropaje de tan ilustres personajes, me traslado de inmediato en un lujoso navío a la Serenísima Venecia donde hace su aparición la Emperatriz Sissi con el guapo Francisco José. Ante tan romántico espectáculo, aterrizo espada en mano, en las murallas de Trujillo donde tropezaré con el disfrazado Tulipán negro quedando poseída por los fascinantes ojos de Alain Delón.

Y este será un hermoso final del día cuando el apuesto galán retire la espada de mi mano, mientras yo no pierdo la mirada de sus ojos y él deposita dos delicados besos sobre mi rostro, deseándome buenas noches.

Antonia Marcelo

25-10-2020

 


viernes, 26 de junio de 2020

PONIENTE



Dirijo mis pasos hacia un poniente con agitadas aguas, espuma blanca y un céfiro que me acaricia frenando los pasos para indicarme que, antes de volver es necesario parar y contemplarlo. Ha perdido el color el horizonte y entre sus gotas brumosas, aparece al fondo el pueblo confundido con el puerto que ya duerme en la neblina de su lecho. Hace rato que se ocultó el sol que había dorado la olas y teñido el mar de plata.

Me siento sobre la arena y un leve escalofrío mueve mis sentimientos. Procuro alejarlos y sepultar en el fondo del mar, rendirme al presente que oscila sobre una barca imaginaria y un marino errante que nunca llega. Todo él está vacío, sólo la barca vibrante me envía olor a madera húmeda con el ligero sabor rancio del pescado que otro día brincaba con sus últimos estertores, el repicar de la campana que anuncia la llegada al puerto y una estela de espuma que se desvanece a lo lejos.
Bajo un mar cada día nuevo, ya confundido con el cielo, una fuerza me clava a este lugar con el arpón de un Eolo ciego, del que escapo siempre a mi destino, a la vez que triste, con renovado anhelo.  
Antonia Marcelo 26/06/2020

lunes, 22 de junio de 2020

IMÁGENES



                                 Edificio metálico hoy en el Campus Universitario

Con todo el cariño acumulado en los recuerdos de mi infancia, vuelvo a recorrer las antiguas calles de mi ciudad camino del mercado. Acompaño a mi hermana mayor que me había acogido en su casa para que estudiara. Recuerdo los pasos rápidos hacia el mercado de la Plaza Alta, el olor a manzanas maduras mezclado con los de las carnicerías y todo tipo de artículo comestible que se vendía en aquél original edificio metálico. La algarabía infantil agarrada a las faldas de su madre y las voces de los vendedores que pregonaban sus productos recién traídos de los pueblos colindantes. Una postal rancia de los años setenta, que por arte de la superación de sus gentes hoy ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos.
De aquella plaza, por arte de magia, había desaparecido todo vestigio de su arquitectura original tapado por el edificio metálico, que se mantuvo regio en medio de la plaza durante setenta años, anulando las casas consistoriales, los arcos mudéjares, las casas coloradas o la plaza San José.
Todo aquello en los días cálidos se me presenta en blanco y negro, detenido en el tiempo como el sol en la cima de una montaña, lejana, luminosa, cálida y placentera, guardando el equilibrio a la espera de volver a vivir la algarada de aquellos día de alegre visita al mercado.
Antonia Marcelo 22-06-2020

miércoles, 10 de junio de 2020

GRACIAS




Se suaviza el confinamiento  durante el cual he aprendido sobre todo a valorar el tiempo vivido, repasarlo al caer la noche, con lentitud, para ponerle puntos y guardar en el cajón de la vida aquellos momentos que más plácidos me han sido. Sacar el agua del cántaro, mirar el brillo interior y el olor mezcla de agua y barro, con ello comprobar al fin que la carga se ha vuelto ligera.
En este trayecto hacia un futuro incierto, como es el día a día, he prescindido de todo aquello que no me proporcione el tiempo ni la calidez de lo que me rodea. Con él puedo paladear todos los sabores, incluso los recuerdos, pues para ello sólo necesito cerrar los ojos y pensar cómo olía la calle recorrida, la comida en el paladar y el tacto de la ropa al abrazar un ser querido.
Sin embargo, debo aprender urgentemente a cerrar mis oídos a todo aquello que horada los sentimientos, nubla el conocimiento y vacía de actitud grata el regalo que es cuanto bueno me acontece. Ver que todos los puntos confluyen en un nuevo amanecer.

Antonia Marcelo 10-06-2020

domingo, 7 de junio de 2020

RENACER MARIPOSA







Me ha despertado esta noche una bandada de pájaros que discutían azarosamente saltando de rama en rama, el fuerte viento ha debido caer el nido y el polluelo que encontramos ayer muerto en el suelo, también ellos saben de desamor y añoranzas.
Cruzo la acera con el paso lento que me acompaña. Es temprano y la brisa del río mueve las hojas de los árboles, infiriendo en ellos una sombra tenebrosa. La luna nueva se ha ocultado entre las nubes de este junio que ha llegado sin poder remediarlo. Saltan los peces del río provocadores formando ondas interminables en el agua, mientras los patos de mil brillantes colores se abalanzan sobre ellos, para de un trago engullirlos en el proceso natural de pervivencia.
Si alguna vez, este cuerpo que me habita se convierte en mariposa, me iré a vivir en el ático donde liban las mariposas. El viento me cubrirá de caricias, el vaivén de las hojas mecerá mis siestas, y en las noches veré pasar entre las ramas de los árboles la luna nueva.
Antonia Marcelo 07-06-20

sábado, 30 de mayo de 2020

CRÓNICA DE UN AISLAMIENTO






El viento llama a la ventana portando un día más incautado al calendario.
La vista es corta, hasta donde limita una pared blanca, igual que todas las paredes blancas. Ante ella, la noche ha parido una flor que te llama por sus bellos colores mostaza. Rápido, antes de que el viento arrecie y la lluvia acabe con ella, corro a recoger la cosecha que hoy traen los tempranos rosales. No permitiré que sus hojas caigan al suelo y se pierdan entre los charcos y el barro.
Vuelvo a las tareas del día en este aislamiento monótono en que me encuentro y una tromba de agua comienza a descargar sobre el tejado, silenciando con su eco los perezosos pasos. Recojo el agua que cae por las canales y que guardaré para el riego de aquellas plantas a las que no les llega la que con tanta abundancia cae de cielo.
Paso el tiempo en forma de poema que me envían, llenando la melancólica tarde con los besos que se echa de menos y los abrazos que se guardan para otros momentos. Me dispongo a recorrer el camino que cada día aligera mis pensamientos, con el aportes de la música que me acerca de la mano al limonero desnudo de hojas, a los pinos rojos por el sol del atardecer y al alcornoque que resplandece con las hojas nuevas. Arriba, en su azotea, dejan al descubierto el más hermoso arco iris a cielo abierto.
Inmersa en esta individualidad que nos aleja, del mundo, del tiempo, escucho a lo lejos anónimos aplausos y una música que resiste, al hoy y al tiempo.
Se va la luz de la tarde y con ella los besos y abrazos.
Pensaré ésta noche el valor que tiene todo lo que me han robado.
Antonia Marcelo 16-04-2020