viernes, 9 de diciembre de 2016

ENGAÑOS EN EL INFANTA

                 

Vaya en primer lugar mi respeto y admiración por el gremio de medicina y demás personal que trabaja en el hospital Infanta Cristina. Pero es necesario expresar mi absoluto rechazo, a quien corresponda, por los servicios, no médicos, que prestan a los familiares de los paciente que tenemos que acudir por obligación al centro. Engaño manifiesto y aseos tercermundistas. En primer lugar, en cuestión de higiene, es incomprensible el pésimo estado en el que se encuentran los aseos para las visitas, careciendo del más mínimo material higiénico que requieren los mismos, no hay luz, ni jabón, ni papel higiénico, ni pestillos en las puertas, ni secador para las manos, nada donde depositar o colgar lo que llevas encima, etc. En el suelo hay restos de quemaduras de cigarros, he de suponer que llevan allí desde antes de 2.006 que es cuando entro en vigor la ley antitabaco, de lo que se deduce una absoluta desconsideración a los familiares que han de pasar horas pululando por los pasillos.
Igualmente y después de varias semanas presentándome en uno de los despachos de oficina para pedir cita para una consulta médica, me encuentro con el mismo cartel con un texto, que por deferencia a la persona que debía ocuparlo no reproduzco en su totalidad. En el mismo dice (en mayúscula y subrayada) : “DURANTE EL DÍA DE HOY... los familiares...tal y tal, diríjanse a la consulta tal”. Firma ilegible. Blanco y en botella. En la consulta donde te envía el cartel no pueden solucionar nada, porque no es su trabajo, ni nada saben. El primer día deduces que la persona encargada de esta oficina le ha surgido un tema inaplazable y ha tenido que ausentarse. Engaño manifiesto, pues al día siguiente vuelve a estar el mismo cartel, igual que a la semana siguiente y a la siguiente. Falta de consideración y absoluto desprecio al enfermo y los familiares que son engañados sistemáticamente con una reiterada mentira. ¿Hasta cuando van a mantener el mismo cartel haciendo ir uno y otro día al incauto paciente?
*Escrito por Antonia Marcelo y
publicado por el periódico HOY el 04-12-16

YO CONSUMO, TÚ CONSUMES



Randstad, la empresa líder de recursos humanos en España prevé que esta campaña de Navidad genere 338.300 contratos en comercio, hostelería, restauración, turismo y distribución, un aumento del 11,5 % con respecto a 2015, en Extremadura un 9,9%, que no está nada mal. Este dato supone que la Navidad de 2016 será la mejor en términos de contratación de la historia de España.
Diciembre y enero son los principales motores de activación en periodo invernal. La forma de impulsar el empleo es consumiendo y ahora es el mejor momento. Las vacaciones, el turismo, las comidas familiares y salas de fiestas generan un aumento de plantilla considerable en esta temporada, lo que repercute naturalmente en la mejora del nivel económico de todas la clases sociales, en especial de las más desfavorecidas, como son los jóvenes. Si consumimos, ellos trabajan, cobran y también consumen. Comprar se traduce en empleo.
Hasta aquí, son las previsiones. Pero para ello hemos de mover el bolsillo y hacerlo sonar como si de las mismas campanadas de Noche Vieja se tratara. De nada sirve llorar por los rincones y recrearnos en una crisis que clama por ausentarse poco a poco. El pesimismo entristece, no genera alegría y para pasar a la acción (consumir) hay que estar alegres. El ser humano es sabio por naturaleza, sabe defenderse contra las adversidades, y lo mismo que creó el fuego para calentarse o las armas para defenderse, en estas fechas, donde la tristeza nos embarga, con el recuerdo de los que no están, ha creado toda esta parafernalia con la que rodear la Navidad como defensa contra la depresión, para al menos, con la actividad que nos dan las compras, las celebraciones con amigos, las serpentinas, el cotillón y la iluminación callejera, poder alejar, en época tan señalada, la tristeza por lo perdido, que de lo contrario nos llevaría a esconder la cabeza bajo el ala y esperar a que las hojas del calendario galopen sin clemencia un año más.

*Escrito por Antonia Marcelo y
publicado por el periódico HOY