sábado, 16 de abril de 2016

CURIOSO ABRIL







                                           Campos de Extremadura                                                 
Abril era el segundo mes del año antes de que Numa Pompilio, (segundo rey de Roma y sucesor de Rómulo que fue amamantado por una loba junto a su hermano Remo), añadiera al calendario enero y febrero. Curiosamente se inicia el mismo día de la semana que julio todos los años y que enero en los bisiestos, por lo que este año comienza en viernes. La reflexión me da pie a considerar este mes uno de los más bonitos y curiosos del año. Es en viernes cuando empieza el fin de semana tan esperado para el descanso y celebraciones. Entre abril y mayo son festejadas las jiras o romerías en Extremadura tradicionalmente en nuestros pueblos con salidas al campo, ya que en estas fecha, las labores agrícolas comienzan a dar sus frutos. Dicen que en abril cortas un cardo y salen mil. El paisaje se llena de color. Las buenas temperaturas y los días más largos son propicios para la creación, la lectura, la poesía.
Es también el mes donde celebramos desde 1993, según  el máximo organismo internacional en el campo de la cultura y la enseñanza, por resolución de la Conferencia General de la UNESCO el 23 de abril, como  Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, coincidiendo con la fecha de la muerte en 1616 de Miguel de Cervantes, Garcilaso de la Vega y William Shakespeare, máximos exponentes de la literatura en lengua española e inglesa.  Curiosamente, se barajan otras fechas de la muerte de estos grandes autores, al ser anotados en los libros de registros de aquella época el día del entierro en lugar del de la defunción. Tiene  este mes otro importante acontecimiento aunque ya es poco recordado: el  día 1  de abril de 1939 termina la Guerra Civil Española. Esperemos que este mes tan original podamos seguir celebrándolo con todo bombo y boato y no venga nadie que nos lo estropee, que haberlos “haylos”con muchas ganas.



                                Ganadería en el campo de Extremadura ruta a Jolan
Autora: Antonia Marcelo
Publicado en el Periódico Hoy el 14-04-16

















jueves, 14 de abril de 2016

LA JIRA Y EL DOMINGO DE CUASIMODO


                                Carretera de Guareña a Manchita. Al fondo el pueblo. Foto de Virilo Naharro

 Aquí, por primera vez para mí, recién nacido, resonaron las risas de mis padres y este lugar oyó mi primer llanto, me vio jugar con los niños de mi edad y ganar o perder según mi suerte.
                                                                                              Antonio de Nebrija 1493


La Jira es una romería en el campo a la que acuden, la mayoría de las gentes del pueblo el domingo de Resurrección. Mientras el domingo de Cuasimodo se celebra el primer domingo después de Pascua de Resurrección.
El de Cuasimodo es muy celebrado en el valle central de Chile. Ésto nos hace pensar que naturalmente es una fiesta que llevaron los descubridores extremeños en la conquista de América. Juan Pablo II, la declaró en 1987 como “verdadero tesoro del pueblo de Dios”. El motivo es transportar a caballo la Eucaristía a los enfermos que no habían podido cumplir los preceptos religiosos durante la Semana Santa.
En Extremadura, se celebra muy especialmente el domingo de Cuasimodo en Zafra. Comienza la jira con el traslado el día anterior de la Virgen de Belén a su ermita mientras los zafrenses, o churretines como se les llama vulgarmente, se dedican a compartir las calderetas con sus vecinos y forasteros.
En la zona de Don Benito y Villanueva de la Serena con todos sus pueblos aledaños(Guareña, Manchita, Campanario etc.) El día de la jira está más repartida entre el domingo de Resurrección y el de Cuasimodo. Es en el lunes de Resurrección cuando en Manchita se celebra una de sus más importantes fiestas locales, acudiendo a la dehesa boyal todo el que no tenga algún impedimento físico, por lo que el pueblo queda prácticamente desierto. Ese día se llevan al campo los manjares más exquisitos producidos en la matanza que son compartidos a la sombra de una encina y sobre hermosa pradera verde. Las empanadas, más grandes que las empanadillas, consisten en una masa de dulce rellena de salado, trozos de lomo frito guardado en manteca, chorizo que se derrite al calor del horno, todo de la matanza, y huevo cocido de esos amarillos recién cogidos del gallinero. Un manjar difícil de olvidar una vez que se ha probado. También se llevan dulces caseros típicos como las empanadillas rellenas de almendra y huevo, y si el tiempo lo permite, la fiesta y las comidas se alargan hasta bien pasada la tarde entre bebidas, bailes y risas.
No quedando muy conformes con esta celebración, los manchiteños (no me gusta nada este gentilicio, a nosotros nos gusta más manchegos que más propio de los que proceden de la Dehesa de la Mancha), acuden de nuevo al campo el domingo de Cuasimodo cuando dicen” nos lo comemos todo”, aunque es una celebración más reciente. Antes, cuando yo era pequeña, era el día de los “jornazos”. Éste es un dulce fabricado especialmente para los niños, hecho de masa dulce y adornado con un huevo cocido a forma de cesta. Los niños de entonces nos lo llevábamos a la entrada del pueblo, donde había unas formaciones graníticas enormes, que al carecer de parque infantil eran utilizadas a forma de tobogán o “resbaladero”, lo que le daba el nombre al lugar.
-¡Nos vamos al resbaladero!- Decíamos.
Los niños de entonces, alrededor de los diez años, dejábamos caer el huevo para cascar y a continuación pelar con facilidad y comer, lo que llamábamos la merendilla. Allí pasábamos la tarde jugando en tan idílico espacio al aire libre, corriendo, resbalando entre las piedras sin peligro alguno y disfrutando de la primavera y la naturaleza .
Desde luego, que a la vista de cualquier niño informático actual, debe resultar de risa, pero yo al día de hoy, es uno de los mejores recuerdos que tengo de mi infancia pasada en el pueblo.

Mis padres, Anselmo y Gregoria en la jira con mis sobrinos Jerónimo y Juan Cecilio

*Autora: Antonia Marcelo
JIRA f. Merienda alegre y bullanguera, especialmente campestre, que se hace entre amigos.
♦ No confundir con gira.