domingo, 27 de enero de 2019

CARTA DE AMOR





El filósofo inglés Francis Bacon, siglo XVI, un pionero en cuestiones científica, para dar ejemplo a una de sus teorías dijo: “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la Montaña”. Esto es lo que ha debido cuestionarse el Ayuntamiento de Badajoz para sacar de los museos el arte y llevarlo a la calle, con una magnífica exposición en la Avenida de Huelva. Titulada Génesis, es obra del fotógrafo brasileño Sebastiâo Salgado que nos documenta brillantemente, con envidiables fotografías en blanco y negro sobre la naturaleza en lugares recónditos del salvaje planeta; selvas tropicales; círculos polares y confines inexplorables ocupan la magnífica avenida badajocense por la que puedes circular sorteando niños, profesores, jóvenes parejas y ancianos sorprendidos por inusual. Salgado, muestra una visión del planeta a la que no estamos acostumbrados, influenciados por informes derrotistas que nos martillean en redes sociales y prensa sensacionalista, él titula su obra “Carta de amor” que ya ha sido presentada recientemente en el Natural History Museum de Londres, y es por ello que quiero animar a todo el que pueda acudir a visitarla, recrearse, pasear por los círculos polares o bañarse con ballenas a sonreír cuando vea la magnífica y esperanzadora lectura de una carta de amor escrita con cámara fotográfica, muchos años de trabajo y gran dosis de paciencia. Unas fotografías que además, son una auténtica obra de arte.

Publicada en el periódico HOY el 26-01-19

TIRAR CON PÓLVORA DEL REY





¿Qué sería de nuestra ciudad, Badajoz, si la buena gente comprometida, curiosa y enamorada de ella no estuviera pendiente de cuanto acontece, bueno y malo?
Como me encuentro en este grupo deseosa de dar a conocer esta ciudad viva y hermosa, quiero expresar públicamente que en ocasiones tengo que revelarme. Han pasado más de veinte años, 1997, desde la riada que asoló las viviendas aledañas al Rivilla y aún seguimos con casas abandonadas y medio derruidas, con el peligro de las personas que se cobijan en ellas y a la vista de cuantos nos visitan, por la entrada principal a la ciudad; nos volcamos en que el camalote desaparezca y se han necesitado diez años para mover a la UME y dejar de tirar el dinero con barquitos de papel que no adelantaban nada; el Parque Ascensión, situado en la avenida de Elvas, mantiene en pie a duras penas los pocos árboles que se libraron tras un incendio ¿? y del que ni se dice ni se habla;


    Recepción del albergue El Revellín. La decoración frontal es parte del puente que fue arrasado con la inundación en 1997

 el Albergue Juvenil El Revellín, abierto en 2013 y cerrado hace dos años, es cría de malvas y alimento de roedores, ya que el revellín histórico del siglo XVII que lo rodea se está convirtiendo en un estercolero; el Plan de Transformación del Campillo, se ha quedado en un aparcamiento al que no puedes llevar a los turistas para visitar la Alcazaba, porque da miedo el lamentable estado en el que se encuentra la barriada. Ni pa´ ti, ni pa’ mí, yo quito, tu pones, y allí sigue sin moverse una pala. Y para no cansarles más, les confirmo que ya está trabajando la grúa en el histórico Hospital Provincial de San Sebastián, siglo XVII, para convertirlo en un supermercado. Los movimientos vecinales no han podido con la burocracia.
Perdonen este balance de comienzos de año de las no intervenciones en inmuebles de Badajoz, como pueden observar, hecho con un poco de mofa, motivado por la inactividad en la que se encuentran y el hartazgo de la ciudadanía de la que me hago eco. Será que no se puede desperdiciar la pólvora del Rey, y así las cosas de palacio van despacio.

Publicado en el periódico HOY el 15-01-19

MEDALLA DE EXTREMADURA PARA LA UME







Creíamos que había llegado para quedarse, que incluso cambiaría nuestra forma de vida, que transformaría nuestra frontera con Portugal, que Alqueva desaparecería y que, incluso, podría adaptarse a las aguas saladas del mar de Ayamonte. Tal ha sido la capacidad de adaptación del camalote o jacinto de agua a nuestro hermoso río Guadiana, que desde hace unos diez años, los que habitualmente paseamos sus orillas, nos eclipsábamos con su puesta de sol y bebíamos de la poesía que le han cantado nuestros poetas, que hemos reclamado hasta la saciedad, de cuantas maneras estaban a nuestro alcance, para que se buscara una solución rápida y definitiva y que desapareciera esta plaga de nuestro río.
No podía creerlo cuando el domingo 23 de septiembre por la A 5 adelantamos una destacada caravana de la UME en dirección a Badajoz, y no puedo negar que mi primer pensamiento fue que esa actuación sería algo pasajero y pronto volverían a darse la vuelta, terminando como las actuaciones que se habían hecho en el río con anterioridad. Pero no, ahí siguen, máquinas, lanchas, camiones, furgones y más de cien militares de las Fuerzas Armadas interviniendo, sí, pero no con armas, sino con espíritu de ayuda y colaboración contra una catástrofe de la naturaleza que mantenía a toda la buena gente de las Vegas del Guadiana, sumidas en la máxima preocupación.
Por todo lo dicho con anterioridad, por la gran labor que están desempeñando, por el espíritu que poseen y que he podido presenciar y comprobar hoy hablando con ellos, viendo que las aguas del Guadiana vuelve a cantar, libre de tan pesada carga hacia su destino, quiero en nombre de todos los extremeños y senderistas que las disfrutamos, pedir a las autoridades pertinentes, porque es de justicia, le sea concedido a la UME la Medalla de Extremadura. No creo que se necesiten más argumentos para merecer tan noble medalla.

Publicada en el periódico HOY 14-12-18

CLAQUETEANDO POR LA CIUDAD



                                           Avenida de Pardaleras


Creo que me repito. Debe ser la edad. No me gusta hablar mal de nuestra ciudad, soy de las que aquí y allá donde me encuentre, siempre digo que es el mejor sitio donde vivir. ¡Ojo! He dicho vivir, que no es lo mismo que andar, porque lo que es pasear por sus calles se está volviendo un peligro público, y lo digo por experiencia. Peligro que temo se agravará con la iluminación de las calles en Navidad, pues si diriges la vista hacia arriba para admirar tan atractiva decoración, puedes terminar con algún pie incrustado en cualquiera de las arquetas o baldosas levantadas, perdidas o hundidas que inundan, como un queso gruyere, las aceras de Badajoz. Las hay a cientos, especialmente las de servicios de gas, alumbrado, agua, etc.  Ninguna al nivel de las baldosas que está a su lado. Si llueve, además iras claqueteando por la falta de fijación de las baldosas al firme. Hay una placa de acero en la avenida de Santa Marina, tapando algo que ignoro y que sorprendentemente persiste año tras año, y que supongo ha sido causa de más de un tropezón, además del ruido que produce cuando la pisas. ¿Va a ocurrir lo mismo con la avería de agua que se encuentra en la esquina de la Avenida de Pardaleras con la calle Antonio Montero Moreno, que pronto cumplirá un mes levantada y con las baldosas esperando a que vengan los obreros a colocarlas?

Publicado en periódico HOY del 20-1118