domingo, 27 de enero de 2019

MEDALLA DE EXTREMADURA PARA LA UME







Creíamos que había llegado para quedarse, que incluso cambiaría nuestra forma de vida, que transformaría nuestra frontera con Portugal, que Alqueva desaparecería y que, incluso, podría adaptarse a las aguas saladas del mar de Ayamonte. Tal ha sido la capacidad de adaptación del camalote o jacinto de agua a nuestro hermoso río Guadiana, que desde hace unos diez años, los que habitualmente paseamos sus orillas, nos eclipsábamos con su puesta de sol y bebíamos de la poesía que le han cantado nuestros poetas, que hemos reclamado hasta la saciedad, de cuantas maneras estaban a nuestro alcance, para que se buscara una solución rápida y definitiva y que desapareciera esta plaga de nuestro río.
No podía creerlo cuando el domingo 23 de septiembre por la A 5 adelantamos una destacada caravana de la UME en dirección a Badajoz, y no puedo negar que mi primer pensamiento fue que esa actuación sería algo pasajero y pronto volverían a darse la vuelta, terminando como las actuaciones que se habían hecho en el río con anterioridad. Pero no, ahí siguen, máquinas, lanchas, camiones, furgones y más de cien militares de las Fuerzas Armadas interviniendo, sí, pero no con armas, sino con espíritu de ayuda y colaboración contra una catástrofe de la naturaleza que mantenía a toda la buena gente de las Vegas del Guadiana, sumidas en la máxima preocupación.
Por todo lo dicho con anterioridad, por la gran labor que están desempeñando, por el espíritu que poseen y que he podido presenciar y comprobar hoy hablando con ellos, viendo que las aguas del Guadiana vuelve a cantar, libre de tan pesada carga hacia su destino, quiero en nombre de todos los extremeños y senderistas que las disfrutamos, pedir a las autoridades pertinentes, porque es de justicia, le sea concedido a la UME la Medalla de Extremadura. No creo que se necesiten más argumentos para merecer tan noble medalla.

Publicada en el periódico HOY 14-12-18

CLAQUETEANDO POR LA CIUDAD



                                           Avenida de Pardaleras


Creo que me repito. Debe ser la edad. No me gusta hablar mal de nuestra ciudad, soy de las que aquí y allá donde me encuentre, siempre digo que es el mejor sitio donde vivir. ¡Ojo! He dicho vivir, que no es lo mismo que andar, porque lo que es pasear por sus calles se está volviendo un peligro público, y lo digo por experiencia. Peligro que temo se agravará con la iluminación de las calles en Navidad, pues si diriges la vista hacia arriba para admirar tan atractiva decoración, puedes terminar con algún pie incrustado en cualquiera de las arquetas o baldosas levantadas, perdidas o hundidas que inundan, como un queso gruyere, las aceras de Badajoz. Las hay a cientos, especialmente las de servicios de gas, alumbrado, agua, etc.  Ninguna al nivel de las baldosas que está a su lado. Si llueve, además iras claqueteando por la falta de fijación de las baldosas al firme. Hay una placa de acero en la avenida de Santa Marina, tapando algo que ignoro y que sorprendentemente persiste año tras año, y que supongo ha sido causa de más de un tropezón, además del ruido que produce cuando la pisas. ¿Va a ocurrir lo mismo con la avería de agua que se encuentra en la esquina de la Avenida de Pardaleras con la calle Antonio Montero Moreno, que pronto cumplirá un mes levantada y con las baldosas esperando a que vengan los obreros a colocarlas?

Publicado en periódico HOY del 20-1118

viernes, 9 de noviembre de 2018

DEPORTE Y SALUD



Fuerte de Graça-Portugal
Si tenemos en cuenta que el deporte más asequible a cualquier ser humano es caminar, seguido de la bicicleta y los patines que es el primer vehículo de transporte en el que se mueve desde los primeros años de vida, está muy claro que invertir en salud practicando estos deportes, desde que nacemos hasta la más avanzada edad, resulta lo más asequible para las cualquier economía o estado físico de las personas.
Con motivo de la construcción del TRAMO III DE LA RONDA SUR que se está gestando, varios grupos de caminantes reconocidos en nuestra ciudad, Badajoz, como son Club de Caminantes, Boyicaos y los de la Universidad de Mayores, hemos dirigido un escrito con cerca de 500 firmas a la Junta de Extremadura, consejería de Economía e Infraestructuras y Dirección General de Carreteras, solicitando un camino senderista paralelo a la calzada que hemos citado.
Tal vez, este aumento en nuestra ciudad de nuevos accesos para la práctica del deporte, nos eleve de ese 3% que practica el ciclismo en España y nos aproxime al 36% que hay en algunos países Europeos como Holanda, contribuyendo con ello a que dejen de aumentar los accidentes tanto de ciclistas como de peatones en carreteras.



Publicada en el periódico HOY el 8-11-18
Antonia Marcelo



martes, 26 de junio de 2018

CAMINANDO DÍA A DÍA


                                                     Pingüinos en Cabo de Buena Esperanza (Cape Point)

Único fin en la vida es ser feliz.

Ya lo sé que tiene muchos matices, pero de qué nos ha servido la vida si se es desgraciado. No siempre, en todo momento vamos a estar disfrutando en plenitud. Se puede ser feliz ante la dicha de lo que te rodean; preparando el camino (Ítaca es piedra y agua) que te lleva a un futuro mejor; recordando un tiempo pasado que ya no volverá, o sea, que no solo seamos felices al alcanzar los objetivos deseados sino en la resolución de los mismos. Sentirse a gusto con uno mismo es la mejor manera y para ello, irremediablemente, se necesita: trabajo y esfuerzo. Por lo que pienso como en la Odisea que lo importante en la vida no es el destino sino el camino.
El faro de Buena Esperanza, también llamado Cabo de las Tormentas, a 250 metros de altitud, tenía el inconveniente que a menudo,  su luz se ocultaba por las nieblas y las nubes. El peligro se confirmó con la tragedia  del buque portugués de pasajeros (1911) Lusitania, que chocó contra Bellows Rock. a 4 millas del Cabo de Buena Esperanza.







miércoles, 13 de junio de 2018

ESPAÑOLITOS

                            Cuadro del pintor costumbrista fresnense Eugenio Hermoso (1883-1963) presente en el MUBA


-Vamos levanta. Ya está la Mariquilla acarreando agua de la fuente.

Era el despertador todas las mañanas. Sin reloj. Sin hora. El sol marcaba el tiempo. Solo el timbre de la voz de mi madre desde la cocina que nos instaba para empezar las tareas domésticas. Ya se oían por la calle, las ruedas de los carros al compás de los pasos de las caballerías y la voz singular del arriero cantado sobre la mula. Una bella estampa matinal de un pueblo que empezaba su jornada diaria.


                                                          Romería lunes de Resurrección


Las primeras tareas de las mujeres, antes de que el sol “apretara”, sería barrer las puertas, rellenar las tinajas de agua, regar las aspidistras (allí llamadas pilistras) y aureolas que adornaban las frescas naves de las casas y que hacían de distribuidor a los dormitorios, franqueadas por las hamacas que durante las calurosas noches de verano servían para tomar el fresco en las aceras de la calle y contemplar los puntos luminosos del firmamento. Allá arriba en la bóveda celeste, los astros parecían estar al alcance de la mano, mientras que fugaces estrellas se escapaban cayendo por detrás de la torre de la iglesia, donde debían esconderse, para reaparecer al día siguiente por los árboles que rodeaban el pueblo, más brillantes y luminosas que el día anterior.

De vez en cuando, algún paisano que cruzaba la calle saludaba con el acostumbrado ¡hey! Supongo que se trataba de una abreviatura de ¿qué hay? siguiendo sus pasos calle arriba, sin esperar otra contestación que no fuera ¡adiós!

                                              Mis padres y mis sobrinos Juan Cecilio y Jerónimo
Eran los años sesenta, cuando ninguna información exterior alteraba la vida tranquila y humilde de unos pueblos de Extremadura, que empezaba a despertar de su letargo y a desprenderse de la corteza que los aprisionaba, emprender el vuelo hacia otras latitudes donde la industria avanzaba y necesitaba mano de obra nueva. En la maleta llevaban, juventud, ganas de trabajar e ilusión por una vida mejor. Los llamaban emigrantes. Hoy esa misma gente que los acogió, los descalifica y aparta de forma despectiva llamándolos españolitos.

Publicado en el periódico HOY día 13-06-18 día de San Antonio
Mi mejor regalo


viernes, 8 de junio de 2018

PRIMAVERA

Antes que el camino polvoriento
borre los colores de mis plantas; 
el acróbata rocío las persiga y
el viento derrame sus pétalos
blancos, beberé con avidez
el jugo fresco que me embriaga

miércoles, 6 de junio de 2018

AVENTURA EN ISLANDIA



                                               Iglesia luterana en Rekiavik

Para los que poblamos latitudes templadas, nos sorprende sobremanera la visita a un país en el que su territorio se encuentra dentro del círculo polar ártico. Con una superficie poco mayor que Andalucía, su población no llega a los 350.000 habitantes donde predomina el paisaje desierto, glaciares, géiseres y gran actividad volcánica.

La erupción del volcán Eyjafjalljökull en abril de 2010 causó gran preocupación entre la población islandesa. Enormes columnas de vapor de agua se elevaban al evaporarse la nieve y el hielo del glaciar donde se había producido. La ceniza volcánica llegó a varios kilómetros de altitud provocando la suspensión del trafico aéreo. Sin embargo, lo que la población creía se trataba de una catástrofe económica para el país, produjo el efecto llamada, llegando a duplicar el turismo cada año, convirtiendo el popular refrán de que “no hay mal que por bien no venga”.

Hoy es uno de los más preciados destinos turísticos. La economía está basada principalmente en la pesca, programas de ocio y actividades turísticas al "aire" libre.

                                           Balneario Laguna Azul

Impresionantes balnearios geotermales son una de las atracciones más visitadas. Sus vaporosas aguas templadas a unos 40ºC son  ricas en minerales de formaciones de lava, tienen propiedades beneficiosas para la piel, como la psoriasis, pero muy especialmente para el espíritu.

                                                 El Gran Geysir

Situado en el valle Haukadalur, es el más antiguamente conocido, dando nombre a los demás géiseres, produciendo erupciones de agua y vapor a más de 30 metros de altitud.

                                                   Catarata Gullfoss

Formando parte de la ruta del Circulo Dorado de 300 kilómetros de recorrido, cascadas con grandes giros, grietas de inmensa profundidad, encontrándose en una zona protegida del cañón del río Hvitá, comienza en el corazón de la isla y terminando en Reikiavik.



 Cascada de Skogafoss

De 60 metros de altura. Leyendas de enormes tesoros enterrados acompañan a uno de los espectáculos más impresionantes de la naturaleza. Senderos para bordearla,   430 escalones para contemplarla desde arriba  y hacer excursiones por los glaciares.


Playas de lava, cadáveres de ballenas, ríos tortuosos, montañas, lluvia, nieve, granizo



sol, tiempo libre y un gran espíritu aventurero para descubrir que el planeta está vivo y que en cualquier momento la naturaleza ejerce su capricho.




















MI ABUELA NO TENÍA ÁLBUM DE FOTOS




No, mi abuela no tenía álbum de fotos, y probablemente tampoco tuvo fotos para tener que guardar, pero imagino, ya que la conocí poco, que en el lugar donde se guardan los recuerdos, cuando los agitara para poder contar, lo haría con la mayor precisión que su oratoria le permitiera, y tal vez algo de ellos me contara. Probablemente, estarían bien presente sus días más felices, como debieron ser el nacimiento de sus seis hijos, el día de su boda y también los días tristes, cuando aquellos que nos precedieron volaron a mejor vida, dejando en nosotros el dolor de su partida.
Pero yo no necesito tener un álbum de fotos antiguas para recordar a mi abuela que conocí tan poco, pues también tengo un pequeño rincón donde un día, siendo muy niña, puse una estantería para colocar la chispeante llama del fuego encendido de la chimenea, donde me tostaba las bellotas y castañas en invierno; el umbral de granito de su casa frente a la iglesia donde las niñas nos sentábamos en las noches de verano a contarnos pequeños descubrimientos y la higuera que daba sombra al patio donde se sentaba a zurcir la ropa usada.


Lo que yo no tengo en la estantería de recuerdos de mi abuela, son los besos y caricias que tal vez me hiciera, o es que el hipocampo de mi cerebro haya sufrido ya algún daño que me impida recordarlo. Así que para que eso no le ocurra a mis nietos, no dejo escapar ninguna de las posibilidades que las nuevas tecnologías y redes sociales me dan para que me recuerden tantas veces como quieran en imágenes, escritos o grabaciones. Los besos y caricias, espero los guarden en el corazón, pues ahí no creo que se les olvide.

Publicado por el periódico HOY el 30-05-18

lunes, 5 de marzo de 2018

QUE VENGA EL LOBO YA

                                                          Museo Minero de Riotinto trenes del pasado siglo

* Antonia Marcelo
De verdad que esto sería de chiste si no fuera porque dan ganas de llorar. Ver ese tren TALGO, más apropiado para visitar en el Museo Minero de Riotinto, que de tren de pasajeros que necesitan con urgencia prosperar; a sus desentusiasmados viajeros volver al mismo tren de los años 80 que era la panacea y que ya podíamos dejar para la lírica << el tren retumbando por los jierros de la vía >> que escribiera nuestro antepasado Chamizo, hace casi noventa años, pues resulta deprimente.
Es tan poco la emoción que produce ahora, este tren de nuevo en Extremadura, que cuando hablamos de él, es para contar las experiencias de juventud a nuestros hijos al llevarlos de excursión, como si fueran a un parque temático.
Debió ser a mediados de los 80, mis hijos tendrían alrededor de 5 años, cuando decidimos visitar, un fin de semana de verano a los abuelos. El nuevo tren tenía aire acondicionado y sería un agradable viaje. Habían puesto un tren magnífico, un Talgo, y sería una experiencia para todos. La ida fue una fiesta propia de la edad y un acontecimiento para contar a los abuelos. El desastre vino a la vuelta. Un calor asfixiante inundó el tren, los viajeros buscábamos la forma de abrir las ventanas para que entrara un poco de aire, pero eran estancas e imposible abrir. Se había estropeado el aire acondicionado y naturalmente los niños, aparte de hacer el viaje desnudos para aliviar el calor, todos volvimos a Badajoz, después de pasar un martirio insoportable, con el convencimiento de que los experimentos se hacían con gaseosa. Con mi familia no más.
Estábamos a mediados de los 80, hace más de treinta años, y vuelven ahora, a bombo y platillo a traernos el mismo tren tuneado. En el siglo XXI. En la era de las comunicaciones. Esto no tiene nombre. No se rían más de nosotros, háganse respetar y cumplan con celeridad las promesas; no mientan más que puede que cualquier día se cumpla la fábula del cuento << El pastorcito mentiroso>> y el lobo venga de verdad.

sábado, 3 de marzo de 2018

MARRAKECH

                                                                 Plaza Jamaa el Fna


*Antonia Marcelo

MARRAKECH

Marrakech es una de las ciudades más importantes de Marruecos, con algo más de un millón y medio de habitantes, imprescindible visitar si quieres conocer la zona más turística del Magreb, ese “lugar por donde se pone el sol”.
Pasear por su Medina, regatear, tomar té, hacer compras compulsivas, dejar impresa en nuestra cámara todo cuanto los ojos pueden captar, resulta totalmente imprescindible. Marrakech tiene un cromatismo que se graba en tu memoria , has de dejarte llevar por el aire que llega de las montañas rojas que lo envuelven, cerrando los oídos a la amalgama de voces venidas de todos los lugares, de idiomas imperceptibles y dejarte llevar por su olor y su música. El bullicio del día, se transforma en algarabía, cuando se acentúa con las luces de la noche en sus calles y pasadizos, misteriosos secretos de sus gentes.
A pocos pasos de la mezquita Kutubia, se encuentra la plaza de Jamaa el Fna, de la que ya me quedé prendada en aquella antigua y famosa película de “El hombre que sabía demasiado” joya del cine de intriga, y con la idealización de ese lugar plasmada en blanco y negro en mi memoria, irrumpo en la plaza ante otras imágenes enmarañadas por una paleta de colores imaginarios en mi mente y presentes en sus habitantes.
He visitado esa plaza mezcla de culturas milenarias, donde se agita con brío lo antiguo con lo moderno, gastronomía, arte, música, costumbre de tan variados orígenes, que has de cerrar los ojos y retener a cada momento la luz y el misterio que envuelve todo. Desde las terrazas que dominan la plaza, el corazón late al ritmo de los tambores, las dulces notas de las chirimías te balancean, la insistente música del pungi que toca el encantador de serpiente que se contonea ante la mirada incrédula de la gente, el colorista aguador, los saltimbanqui, dentistas, tatuadoras, los puestos de comida... los contadores de cuentos rodeados de gente sentada en el suelo, el escribidor de cartas, que más bien parece un confesor que detallara los pecados de su interlocutor. Un teatro viviente que te deja con el deseo de volver y la tristeza de no poder olvidar. Marrankech te embriaga. Marraquech te cautiva.

viernes, 11 de agosto de 2017

FIESTAS PATRONALES




 Nuestra Señora de la Natividad patrona de Manchita (Badajoz).  Foto cedida por Rupe Cortés



Se aproximan las fiestas patronales en los pueblos de Extremadura. Fecha solemne esperada durante todo el año para el feliz reencuentro con los que se fueron y, tradicionalmente, para dar por concluido el año agrícola. Llega Santiaguito en Villanueva de la Serena, el Pilar en Magacela, la Velá en Don Benito, la Piedad en La Coronada, las Nieves en La Zarza, San Gregorio en Guareña o la Virgen, la Natividad el 8 de septiembre en Manchita. Momentos de feliz encuentro con antiguos amigos o familia que no se veían desde hacía tiempo. La fiesta, siempre en honor de la patrona o patrón correspondiente, rondan en torno a los actos religiosos durante el día y terminan con las “bacanales” propias de la noche. De mi pueblo, Manchita, recuerdo que el baile comenzaba después de que la imagen de Nuestra Señora de la Natividad hubiera recorrido las calles principales, luciendo sus mejores galas, con su preciosa melena al viento, cantada, vitoreada y puesta a buen recaudo en el altar mayor de la iglesia, hermosamente decorada con olorosas azucenas blancas. El baile era amenizado por un saxofonista popularmente conocido como Capirulo, hombre jovial que recorría todos los pueblos de la comarca con su saxo y larga barba, del que yo creía se trataba de un personaje legendario sacado de algún cuento. Le acompañaba en este merecer el zapatero del pueblo, Agustín, que por unos días cambiaba la horma de aquellos finos botines que fabricaba a medida del cliente, por una sonora batería y platillos que acompasaban, con el beneplácito de toda la juventud, a la “España cañí” más primorosa que se haya visto, aventada por los volantes de las faldas de las guapas mujeres del pueblo de las que aún recuerdo algunos nombres, Rosa, Julia, Paula, Margarita, María, Luisa, Maruja... Todo un ramillete de preciosas muchachas ataviadas con sus mejores galas, la mayoría fabricada por ellas mismas, acudían a la sala de baile; un gran salón donde la única decoración era las baldosas blancas y negras, situadas como las casillas del tablero de ajedrez, sobre las que se deslizaban sus ligeros pies cargados de ilusiones. Un gran banco corrido para sentarse junto a la pared servía de descanso a los bailantes, que durante horas se divertían dando vueltas y más vueltas a la pista de baile. Nunca tuvimos toros, charangas ni tiovivos. La fiesta comenzaba cocinando exquisitas viandas y dulces, como las incomparables empanadillas de almendra, engalanando las casas para recibir a los visitantes y familiares. En la calle se instalaba algún puesto de turrón y después de tres intensos días, una sarta de fuegos artificiales daba la traca final a la mejor fiesta del año. Felices fiestas patronales a todos los extremeños. 

Publicado por el periódico HOY el 11-08-17
Antonia Marcelo  

viernes, 4 de agosto de 2017

DESAYUNOS CON...




Un día más me siento a desayunar en la terraza más cercana al mar. Rosario es una guapa sevillana que se aproxima a los setenta, buena persona y madre de cuatro varones de ojos claros y piel tan morena como un sajarahui. Está entretenida con su móvil mientras toma su tostada, por lo que paso de soslayo dando tímidamente los buenos días. Me dirijo a mi mesa habitual lejana al grupo de escandalosos británicos con sus risas y voces. Hace días que no aparece el señor Fumalotodo que se sienta a mi espalda. Pido mi café como mandan los cánones: caliente como el infierno, negro como el carbón y dulce como el amor. Los gorriones se pasean por mi mesa esperando caiga su ración de migas de tostada. Una suave música ameniza el ambiente. Son las diez de la mañana de un primero de agosto. Al café para endulzarle como el amor le pongo sacarina, lo aclaro con leche desnatada y espero que se enfríe con el tiempo mientras ojeo el periódico Hoy como todos los días. Nada es como tiene que ser. Los pájaros se llevan mi tostada. Lo británicos hacen alarde de superioridad alzando la voz y un perro de tres patas ladra a un niño que arrastra la sombrilla de la playa.
Rosario se levanta y para despedirse me comenta si quiero, como acaba de hacer a sus amigas, que me envíe por WhatsApp diariamente los evangelios.
Antonia Marcelo
Publicado en el Hoy del-04-08-17




martes, 1 de agosto de 2017

MENTIRAS


                                                                    Puesta de sol en el Atlántico
 18:00 h. 01-08-17

Pensamiento de hoy:

No sigas el surco del viento
no nace en ninguna parte
solo a veces
muere en ti

Hubo un día en el que creíste el consejo de los sabios. Que tenías todo el tiempo al alcance de tu mano. Que el columpio te llevaba a alguna parte. Que el fuego purificaba. Que los reyes eran magos. Que tus zapatos le servían a otros. Que los borrachos decían mentiras. Que tus ojos miraban el futuro. Que volando se llegaba muy alto. Que la historia se contaba en los libros, o que el del espejo eras tú.

No te creas el mejor, siempre habrá otro más tonto que tú.